• Carolina Bianco

Una nueva posición. Sobre el encuentro con un padre

Hace un tiempo Juan Pablo trajo a su hijo, Agustín, a análisis porque era “irresponsable” y le iba “muy mal en el colegio”. A lo largo de nuestras entrevistas se repetían relatos caracterizados por frases como  “...y tuve que estarle encima toda la tarde para que hiciera la tarea” o “si no le estoy atrás, Agustín es capaz de no bañarse una semana”, “ya está grande para que yo tenga que estarle encima todo el tiempo para lograr que haga las cosas”. 


¿Qué ocurría que este papá sentía la necesidad de estar atrás y encima de su hijo todo el tiempo? ¿Cómo impactaba esta actitud en Agustín? ¿Cómo se configuraba la relación entre ambos?

De a poco pudimos empezar a desplegar estos interrogantes y nuestros encuentros se convirtieron en una parte esencial del trabajo analítico, en un sostén de las sesiones con Agustín. 

Empezamos a abrir estos significantes que se repetían, estos estar encima y estar atrás. Con Juan Pablo llegamos, juntos, a darnos cuenta de que al estar atrás de su hijo, terminaba convirtiéndose en perseguidor, mientras que cuando estaba encima directamente lo aplastaba. Quizás era posible construir otra “lógica espacial” donde él pudiera dejar de estar atrás o encima, para pasar a estar en otra posición. ¿Y si empezaba  a estar al lado de su hijo?

Así, no sin dificultades, Juan Pablo pudo empezar a desarmar algunas cosas para proponerle a su hijo otro tipo de vínculo, un vínculo en el que él, en lugar de perseguirlo o aplastarlo, podía acompañarlo. 


Este análisis, además de ser un trabajo muy lindo, me enseñó mucho sobre nuestra posición en el encuentro con las familias. Me di cuenta de que ese al lado que las familias tienen que lograr construir para acompañar a sus hijes es, de algún modo, el mismo al lado que como analistas tenemos que poder sostener para acompañar a las familias en ese proceso.

Nuestro rol no tiene que ver con estar persiguiendo, marcando errores, señalando lo que creemos que está mal y cómo deberían hacerse las cosas, ni tampoco se trata de aplastar con nuestras ideas sus propios modos de hacer las cosas. Nuestra función pasa por aliarnos para poder acompañar. Por eso hablamos de influjo analítico, de una influencia que implica no confrontar con las familias, sino poder trabajar en conjunto, a la par, acompañando el movimiento y los cambios. 


Casi siempre que trabajamos con niñes una de las mayores dificultades con la que nos enfrenta el proceso analítico es el encuentro con las familias. ¿Qué hacer con su motivo de

consulta cuando no coincide con el de le niñe? ¿Cómo lograr que se impliquen en el tratamiento? ¿Cómo manejar la transferencia? ¿Cómo darles lugar en el tratamiento sin que invadan espacios? ¿Cómo lograr un cambio en su posición?


Por eso me dieron ganas de que nos encontremos a charlar de estos temas. El sábado 9 de noviembre voy a hacer el

seminario online “Entrevistas con familias. ¿Qué lugar les damos en el análisis con niñes y por qué?" 

Será un encuentro de una hora con un grupo reducido. Haciedo click aquí encontrarán más información sobre el seminario.

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