• Carolina Bianco

El lugar de la caja de juego

Cuando decidimos trabajar con niñxs, una de las preguntas prácticas a la que nos enfrentamos es ¿cómo tiene que ser la caja de juego? ¿qué materiales y juguetes poner?  Quiero aprovechar esa pregunta para interrogarnos primero sobre el sentido de incluir el juego en el consultorio y, después sí, hablar concretamente de cómo armar nuestra caja. 


En la Universidad leí varios textos que hablaban sobre cómo armar la caja de juego; la mayoría eran sobre la hora de juego diagnóstica. Cada analista planteaba distintos requisitos para la caja de juego: que cada niñx debería tener su propia caja, que los muñecos debían ser genéricos (no se podía tener una muñeca Barbie, por ejemplo), que tenía que haber X cantidad de autos, que tenía que haber familias de animales, que no podía faltar tal cosa, que debería haber fósforos por si se quería jugar con fuego. 

Cuando tuve que armar mi caja para atender a mis primerxs pacientes recordé esta lista inmensa de juguetes y restricciones y entré un poco en pánico. Afortunadamente en ese momento estaba supervisando con un grupo que pudo acompañarme a repensar y cuestionar este “deber ser” de la caja de juego ¿De dónde surgían estas restricciones? ¿Cuál era su fundamentación? Para empezar, ese no era el único camino para hacia la caja de juego. Hay quienes piensan al juego de un modo mucho más libre y flexible, como Winnicott; o que trabajan con menos materiales, como Dolto que solo ofrece masa para modelar. 


¿Por qué jugamos?

Me parece importante que partamos de recordar que la inclusión de una caja de juegos como parte de la técnica del psicoanálisis con niñxs no es caprichosa, tiene fundamentos teóricos que se corroboran en la clínica. Si incluimos el juego en el consultorio es porque sabemos que el juego es vía de expresión subjetiva. El juego es una práctica significante que, como tal, permite localizar la posición del sujeto. ¿Qué quiere decir esto? Que mediante el juego, el sujeto asume activamente algo y recorta un campo propio. En esto el juego es equivalente al síntoma; es un campo donde el sujeto puede expresarse activamente. Por eso se justifica darle lugar al juego en el consultorio. 

En este punto me surge la pregunta: si algo inconsciente tiene que emerger y expresarse ¿va a dejar de hacerlo porque en la caja haya una Barbie en lugar de una muñeca genérica? ¿o porque tengamos un dinosaurio, una vaca y un gatito en lugar de una “familia” de animales salvajes y otra de animales domésticos? 

Interpretación o intervención


¿Cuál es el sentido de tanta rigidez en la preparación de los materiales? Quizás es una herencia de la manía interpretativa y del simbolismo. Durante años se habló de la interpretación del juego. Por ejemplo, Melanie Klein hacía una lectura de lo que el niño o niña desplegaba en el juego y le devolvía una interpretación en coordenadas edípicas, una interpretación que iba por fuera de la escena creada en el juego. Si creemos que el hecho de que una niña juegue con determinado objeto significa tal cosa, entonces quizás parece justificado tener a disposición ciertos elementos que por simbolismo despierten ciertas asociaciones. (Estoy pensando mientras escribo, tendría que investigar mejor el origen de estas “recetas para la caja de juego” y ver si tiene algún sentido esta relación que estoy haciendo.)  

Ya hace tiempo que muchxs analistas comenzaron a hacer un viraje desde la interpretación del juego hacia la intervención en el juego. Hablar de modos de intervención es más amplio y nos habilita a pensar que el juego no es simplemente una técnica de abordaje de lxs niñxs, un reemplazo del discurso del adulto, sino que es un articulador teórico fundamental que tiene que ver con la constitución subjetiva y que se da dentro de un campo de ficción. Cuando un niñx juega, crea una escena, un campo ficcional; y es dentro de esa escena que vamos a intervenir. (Por ejemplo, jugando con autitos y haciendo carreras una niña podrá decir algo de su verdad. Pero nuestra intervención no irá a decirle “a vos te pasa tal cosa...por eso estás jugando así”, nuestra intervención será dentro del campo del juego, preguntaremos qué le pasa al autito, haremos un señalamiento sobre la carrera.)

El lugar de los objetos 

Siento que cuando rompemos con la idea de interpretar el juego desde la teoría y nos inclinamos por las intervenciones dentro del campo de ficción del juego, los objetos en sí mismos pasan a un segundo plano. Jugamos en el consultorio porque el juego es la vía por la que el sujeto se expresa, los materiales y juguetes son únicamente un medio para eso. Así que si están armando su caja de juegos mi sugerencia es que no se estresen. El foco no debería ser qué juguetes comprar, es mucho más importante que sepan por qué jugamos, cómo pensamos al juego y que puedan prestar atención a cómo intervenir. 

Sugerencias concretas


Dicho esto y abierto el campo para la reflexión, les dejo algunas sugerencias e ideas: 


  • Flexibilidad: armen la caja con lo que vayan encontrando. No es necesario que compren nada sofisticado ni específico. Pidan a familia y amigxs si tienen juegos y juguetes que puedan regalarles y usen eso. Siempre hay tiempo para comprar o conseguir algo más. Yo el bebé que tengo en mi caja lo compré después de que una paciente revuelva la caja y me diga: ¿¿no hay un bebé?? Traé un bebé para la próxima.

  • Menos es más: No compren una caja inmensa. Si hay espacio disponible van a terminar llenándola de cosas innecesarias. Mi sugerencia es que compren una caja plástica con tapa de tamaño pequeño/mediano. Entra lo suficiente y es fácil de trasladar para quienes alquilamos consultorio o atendemos en más de un lugar. 


  • Recuerden que es una variable del encuadre: Los juegos y juguetes también forman parte del encuadre y van a tener que maniobrar con eso. Va a haber pacientes que van a querer llevarse juguetes, que no los van a usar y buscarán otras cosas para jugar, que intentarán romperlos. Todo esto es material para el análisis y tendremos que intervenir. 

Materiales


  1. Papel y lápices: no es necesario tener cajas de marcadores, crayones, ni 36 colores. Algunas hojas, unos lápices, un sacapuntas y una goma es más que suficiente.

  2. Plastilinas/masa: Está bueno contar con algún material que sirva para modelar porque permite crear cualquier cosa. En mi experiencia las plastilinas se mantienen mejor que la masa que viene en potes.

  3. Juegos de mesa: Tengan algo como unas damas, un juego de la oca o un mazo de cartas. Algún juego reglado que sea simple de jugar (no pongan un Monopoly, por favor.) Además las fichitas y tableros de los juegos también sirven para jugar a otras cosas.

  4. Muñequitos: ¡los que tengan! Muñequitos viejos del McDonald’s, muñecos articulados, de tela, superhéroes, una Barbie, títeres. Recomiendo que haya algunas figuras humanas y algunos animales. 

  5. Jenga/bloquecitos: Algo que permita construir cosas. El jenga me parece súper versátil, se puede jugar efectivamente al jenga o usar las maderas para construir cosas, y no ocupa mucho lugar. 

  6. Autos: O algún medio de transporte con ruedas.

Les cuento qué tiene mi caja: 

Un mazo de cartas

Juego de damas

Jenga

Un rompecabezas (lo tengo porque la caja es chiquita y no ocupa mucho espacio)

Hojas, lápices, sacapuntas y goma

Un bebito

Muñecos: un gatito, una vaca, una jirafa, un pinocho de Shrek, un dinosaurio

Plastilinas 

Autitos

Una pelota pequeña y blanda

Títeres de dedo de personas

¿Ustedes cómo armaron sus cajas de juego? ¿Cómo piensan las intervenciones sobre el juego? ¡Les leo!

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