• Carolina Bianco

El vuelco histórico de la sexualidad

Actualizado: 29 de ago de 2019

Hace un tiempo, en otro artículo hablamos de cómo el redescubrimiento del inconsciente plantea un quiebre en las ideas que se tenían de normalidad y patología hasta el momento. Creo que el psicoanálisis empuja una revolución similar a partir de su conceptualización de la sexualidad. Las elaboraciones de Freud rompen con el saber popular sobre la sexualidad. ¿Cuál es este saber popular? El saber cotidiano sobre la sexualidad podría resumirse en que la vida sexual es algo que se inicia en la pubertad y que hay un instinto sexual normal que empuja al sujeto hacia un objeto para la realización del acto sexual, acto que se reduce únicamente al coito. Esto implicaría que hay un modo en el que las cosas son, un modo normal. Y, no solo eso, sino que es posible saber con certeza cuál es ese único modo normal, saber cuál es el objeto que nos resultaría satistactorio.

Bueno, el psicoanálisis viene a decir que no sabemos nada de eso. Masotta califica de “vuelco histórico” a las ideas del psicoanálisis sobre la sexualidad. ¿Por qué vuelco histórico? Porque la noción psicoanalítica de la sexialidad hace que se vayan a pique tanto la idea de les niñes inocentes y sin sexualidad como la noción de adultos “normales”.


Sexualidad infantil


Es en Tres ensayos de una teoría sexual, libro de 1905, donde Freud presenta la teoría de la sexualidad en la que venía trabajando desde hacía tiempo. Empieza el primero de los tres ensayos hablando justamente de la opinión popular sobre la sexualidad y diciendo que la experiencia nos muestra que esa noción está repleta de errores.

Freud no solo afirma que la vida sexual tiene un valor sobresaliente en la etiología de las neurosis, sino que amplía la concepción de sexualidad de la época para incluir la sexualidad infantil. En contra de la concepción popular, Freud sostiene que la función sexual inicia con el nacimiento y que esto es algo normal; de hecho la sexualidad adulta es un reflejo de la sexualidad infantil, de patrones y descubrimientos que se dieron en la niñez. Algo importante a tener en cuenta es que con sexualidad el psicoanálisis no se refiere a la genitalidad. Dice Freud que “El concepto de lo sexual comprende en el psicoanálisis mucho más, rebasa el sentido popular tanto hacia abajo como hacia arriba. [...] Por eso preferimos hablar de psicosexualidad, destacando así que no omitimos ni subestimamos el factor anímico de la vida sexual.” Sobre el psicoanálisis silvestre (p.222 Tomo XI)


No más normalidad


Freud incorpora a partir de 1905 un concepto técnico central en la doctrina psicoanalítica: la pulsión. El término en alemán es Trieb y está vinculado a la idea de un empuje. Freud con la conceptualización de la pulsión señala la particularidad del psiquismo humano, diferenciándolo del animal. Mientras que los animales viven en base a instintos, impulsos determinados biológicamente, los humanos estamos atravesados por pulsiones.

Un animal en estado salvaje no se hace preguntas sobre cómo satisfacer su instinto, el objeto está establecido, no hay alternativa, no hay elección. En nuestro caso la cosa es más complicada. No hay nada de natural en nuestra relación con el mundo ni entre nosotros mismos. No hay nada natural que nos una a un objeto sexual. A diferencia del instinto animal, la pulsión no tiene un objeto específico predeterminado, pueden satisfacernos objetos muy diversos y lo cierto es que no sabemos muy bien qué del objeto es lo que nos moviliza. La noción de pulsión separa a la sexualidad del saber; inaugura la idea de que no hay un saber unido al sexo, la sexualidad en sí misma es enigmática. Esa relación que la opinión popular supone entre un sujeto y su objeto no está tan determinada como se querría creer. La realidad es que esa relación es lábil, el objeto de la pulsión sexual es variable. Por eso decimos que no hay saber posible atado al sexo.


Obviamente Freud no deja de ser hijo de su época y como tal no puede escaparle completamente al orden establecido. Si bien plantea esta idea liberadora de que la pulsión no tiene un objeto determinado de antemano y así empieza a cuestionar la idea de una sexualidad normal, no podemos dejar de ver lo heteronormativo y sexista de ciertos aspectos de su teoría. Creo que aunque ciertos desarrollos teóricos no nos convenzan al cien por ciento en la actualidad es una postura muy enriquecedora analizarlos críticamente, poder rescatar su valor y repensarlos a la luz de otras ideas.


¿Qué piensan sobre el tema? ¿Cómo creen que impacta este "vuelco histórico" en nuestro trabajo cotidiano?

0 vistas
CONTACTO

lapsuspsicoanalisis@gmail.com

Buenos Aires, Argentina

© 2019 - Lapsus Psicoanálisis

This site was designed with the
.com
website builder. Create your website today.
Start Now